Sencillez y Encarnación, Dios que se hace cercano

Celebrar los 800 años de la Regla y de la Navidad en Greccio es volver al corazón del mensaje de San Francisco de Asís: un Evangelio vivido con sencillez, pobreza y profunda comunión con el Dios que se hace niño para habitar entre nosotros. En 1223, en un tiempo marcado por los desafíos de la Iglesia y del mundo medieval, Francisco recibió del Papa Honorio III la aprobación definitiva de la Regla bulada, confirmando así un camino evangélico de vida fraterna, obediencia, pobreza y minoridad. La Regla no fue una simple norma jurídica; fue y sigue siendo un camino de seguimiento de Cristo pobre y crucificado, vivido en fraternidad y misión, con un corazón libre y alegre.

Ese mismo año, Francisco quiso expresar con un signo visible el misterio de la Encarnación, para que el pueblo sencillo pudiera contemplar con los ojos del alma la humildad de Dios. En la pequeña aldea de Greccio, en la noche de Navidad de 1223, Francisco preparó el primer pesebre viviente. Allí, en medio del frío, del canto y la oración, el Evangelio cobró vida: el Niño nació nuevamente en el corazón de los hermanos y del pueblo. Francisco comprendió que Dios se hace cercano, no desde la grandeza, sino desde la pequeñez, y que el amor se manifiesta en la sencillez y la ternura.

Esta doble celebración —la Regla y el pesebre de Greccio— es una llamada a volver a lo esencial: a vivir el Evangelio con alegría, a encarnar la fraternidad en medio del mundo, y a descubrir el rostro de Cristo en los pobres y en la creación. Ocho siglos después, este acontecimiento nos invita a renovar nuestra vocación franciscana y a anunciar con la vida que Dios sigue naciendo en los corazones humildes, en las familias, en las comunidades que se dejan transformar por el amor.

Que este centenario nos inspire a recrear Greccio hoy, en cada hogar, en cada fraternidad y en cada gesto de servicio. Porque cuando acogemos la pobreza del Niño, cuando amamos la sencillez y compartimos la vida, Dios vuelve a hacerse cercano y el Evangelio vuelve a ser buena noticia para todos.

Centenario Franciscano E. Marcial Riveros Tito (1)

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