En el marco del preparación “Caminando con San Francisco del Adviento hacia la Navidad”, la Novena–Posadas se vivió como un verdadero itinerario comunitario, donde cada día fue animado con responsabilidad y dedicación por distintos grupos, ministerios, órdenes y comunidades educativas, haciendo visible una Iglesia que camina unida, comparte la fe y prepara el corazón para acoger al Niño Dios.

Encuentro 1: Tránsito de la Creación al Amor Encarnado (16 de diciembre)

La Novena inició con la participación del Colegio Bernardino junto al Equipo de Catequesis, quienes asumieron la animación del primer día con un fuerte acento pedagógico y evangelizador. Niños, catequistas y educadores recordaron que la Navidad comienza en el corazón que se forma y se dispone a escuchar la Palabra. Esta jornada resaltó la responsabilidad educativa en la transmisión de la fe desde las primeras etapas de la vida cristiana.

Encuentro 2: Tránsito de la Oscuridad a la Luz de la Esperanza (17 de diciembre: O Sapientia)

El segundo día estuvo marcado por la participación del Movimiento de Espiritualidad (MESC), los Ministerios de Música y los Servidores del Altar, quienes ayudaron a vivir la Novena desde la oración, el canto y el servicio litúrgico. Fue una jornada donde se hizo evidente que la música y el servicio al altar son caminos privilegiados para preparar el misterio de la Encarnación, disponiendo el ambiente y el corazón para el encuentro con Dios.

Encuentro 3: Tránsito del Temor a la Confianza: El Anuncio del Ángel (18 de diciembre: O Adonai)

Este día fue animado por tres cofradías que expresan la riqueza de la religiosidad popular: San Judas Tadeo, Señor de Vera Cruz y Tata Santiago. La Novena se vivió como una manifestación de fe encarnada en la historia del pueblo, donde la devoción se transforma en compromiso y testimonio. Estas cofradías recordaron que la tradición también evangeliza cuando conduce al encuentro con Cristo.

Encuentro 4: Tránsito de la Duda a la Fe: el Silencio de José (19 de diciembre: O Radix Jesse)

La jornada estuvo confiada a la Cofradía San José y la Cofradía Virgen de Guadalupe, quienes ofrecieron una reflexión centrada en la familia, el cuidado y la confianza en Dios. San José y la Virgen María fueron presentados como modelos de fe silenciosa y obediente. Este día subrayó la misión de las cofradías en sostener la espiritualidad familiar y comunitaria.

Encuentro 5: Tránsito del Servicio a la Alegría: el Canto de María (20 de diciembre: O Clavis David)

El quinto día fue animado por MJPIC y la Orden Franciscana Seglar (OFS), destacando la dimensión social y fraterna de la Navidad. La reflexión invitó a mirar el pesebre desde la justicia, la paz y el cuidado de los más vulnerables. Esta jornada recordó que no hay Navidad auténtica sin compromiso con los pobres y con la transformación de la realidad, al estilo de San Francisco.

Encuentro 6: Tránsito de la Sencillez a la Contemplación: los Pastores (21 de diciembre: O Oriens)

La Novena continuó con una jornada llena de dinamismo y esperanza, animada por la Pastoral Juvenil Franciscana, la Familia Misionera y la Infancia Misionera. Jóvenes, niños y familias hicieron visible una Iglesia en salida, alegre y comprometida. Este día destacó que la misión y la alegría son signos claros de una Navidad vivida con fe, especialmente cuando los más jóvenes son protagonistas.

Encuentro 7: Tránsito de la Pobreza a la Gracia: San Francisco ante el Pesebre (22 de diciembre: O Rex Gentium)

Este día estuvo marcado por el servicio y la caridad concreta, animado por la Pía de San Antonio, el Centro de Salud y Santa María de los Ángeles. La Novena se vivió como un gesto de cercanía con quienes sufren, recordando que el Niño que nace es consuelo y esperanza para los enfermos y necesitados. Fue una jornada que hizo visible que la Navidad se celebra también sirviendo y cuidando la vida.

Encuentro 8: Tránsito de la Guerra a la Paz: el Canto de los Ángeles (23 de diciembre: O Emmanuel)

La Novena concluyó con la participación del Equipo de Coordinación de la Basilica, cerrando el camino con una mirada agradecida y esperanzada. Educadores y estudiantes ayudaron a contemplar el pesebre como escuela de humildad y fraternidad. Esta última jornada reafirmó que la formación integral prepara no solo para la Navidad, sino para la vida cristiana cotidiana.

Una Novena vivida en corresponsabilidad

Cada día de esta Novena fue signo de una Iglesia viva, donde cada grupo, ministerio y orden asumió su responsabilidad pastoral, aportando desde su carisma a la preparación de la Navidad. Damos gracias a todos los que hicieron posible este caminar comunitario y animamos a seguir fortaleciendo estos espacios que nos ayudan a vivir la fe en comunión, servicio y misión.

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