1. Un Centenario de Gracia y Contemplación
El año 2024 marca los 800 años del Don de los Estigmas de San Francisco de Asís, acontecimiento que tuvo lugar en el monte Alverna en 1224. Allí, en oración profunda y unión con el Crucificado, Francisco recibió las llagas de Cristo en su propio cuerpo, signo visible de su total identificación con el amor redentor de Jesús. Este centenario no es solo memoria de un hecho extraordinario, sino una invitación a contemplar el misterio de la cruz y a descubrir en las heridas del mundo la presencia viva del Resucitado. Bajo el lema “De las heridas, nueva vida”, la Familia Franciscana ha sido llamada en todo el mundo a renovar su espiritualidad desde la compasión, la entrega y la esperanza.
2. Significado Espiritual del Don de los Estigmas
Los estigmas en San Francisco no fueron una marca de privilegio, sino una participación en el sufrimiento de Cristo por amor a la humanidad. En ellos se revela el misterio de un Dios que transforma el dolor en vida y la cruz en esperanza. Francisco, marcado por las llagas, se convierte en testigo vivo de la misericordia que sana y renueva. Este don nos interpela a mirar nuestras propias heridas, las del prójimo y las de la creación, no con miedo, sino como lugares donde brota la gracia. Así como Francisco fue transformado en Cristo, cada creyente está llamado a dejarse plasmar por el amor crucificado que da sentido y plenitud a la vida.
3. El Camino del Centenario en Bolivia
Como parte de esta conmemoración, Bolivia fue bendecida con la visita de las reliquias de San Francisco de Asís durante septiembre de 2024. Bajo la guía de la Pastoral Universitaria Franciscana y la Familia Franciscana de Bolivia, las reliquias peregrinaron por todo el país llevando un mensaje de paz y conversión:
- 4 de septiembre: Llegada a Bolivia.
- 6 de septiembre: Celebración con el Nuncio Apostólico en Ivo.
- 7 al 29 de septiembre: Visitas a las diócesis y fraternidades de Camiri, Tarija, Cochabamba, Sucre, Potosí, Copacabana, Peñas, La Paz, Santa Cruz y las Misiones Jesuíticas.
- 2 de octubre: Despedida y salida hacia Brasil.
Cada etapa fue ocasión de encuentro, oración y reflexión, permitiendo que miles de fieles contemplaran la vida de San Francisco como testimonio de amor crucificado y fuente de renovación espiritual.
4. Celebración en la Basílica Menor Nuestra Señora de los Ángeles – San Francisco
En La Paz, la Basílica Menor de San Francisco vivió este acontecimiento con profunda devoción y alegría. Durante los días 23 y 24 de septiembre, la comunidad franciscana, junto con fieles y peregrinos, acogió las reliquias con una solemne eucaristía, vigilias de oración, procesión y momentos de adoración, resaltando el lema “De las heridas, nueva vida”. La Basílica se convirtió en lugar de gracia y contemplación, donde se invitó a los fieles a reconocer sus propias heridas como espacios de encuentro con Dios y a comprometerse en la sanación de las heridas sociales, ecológicas y espirituales de nuestro tiempo. Fue un momento de renovación del carisma franciscano, de fraternidad y esperanza para toda la Iglesia paceña.
5. Un Llamado a Vivir Estigmatizados por el Amor
El Centenario de los Estigmas nos deja un desafío: vivir marcados por el amor, como discípulos configurados con Cristo pobre y crucificado. San Francisco nos enseña que solo quien abraza la cruz puede experimentar la alegría perfecta y ser instrumento de paz. Hoy, la Familia Franciscana está llamada a sanar las heridas del mundo, anunciando con gestos concretos la ternura de Dios. Que este aniversario nos ayude a transformar el sufrimiento en servicio, la herida en fuente de vida, y la fe en compromiso, para que de nuestras manos también brote nueva vida.










