La fe y la historia se abrazaron en una jornada que quedará grabada en el corazón de la comunidad franciscana y de todo el pueblo devoto de la Virgen Morena. La celebración del Centenario de su Coronación como Reina y Emperatriz de Bolivia, Patrona y Generala de la Policía Nacional, encontró a la Basílica Menor Nuestra Señora de los Ángeles preparada con un profundo itinerario espiritual y lista para vivir con solemnidad y alegría esta fecha histórica.
Un mes de preparación mariana
Durante julio, la Basílica convocó a un camino espiritual que incluyó:
- Rezo de la Corona Franciscana en grupos y familias.
- Catequesis formativas para profundizar en la figura de María y su papel en la vida cristiana.
- Bendición con el manto de la Virgen para quienes participaron activamente en este itinerario.
La Misa del Centenario
El templo recibió a fieles, autoridades, efectivos de la Policía Nacional y estudiantes de los colegios franciscanos.
En el ofertorio se presentaron velas, flores, incienso y el pan y el vino, signos que representaron la oración, el amor, la alabanza y el compromiso educativo franciscano.
Participaron activamente los colegios franciscanos:
- Unidad Educativa Fray Bernardino de Cárdenas
- Colegio San Antonio
- Colegio San Francisco de la Tercera Orden
- Unidad Educativa Irene Nava de Castillo
La celebración comenzó con la entrada solemne de la imagen de la Virgen de Copacabana, réplica bendecida por San Juan Pablo II en 1988, trayendo esperanza y consuelo a su pueblo.
Procesión histórica
Tras 37 años, la imagen volvió a recorrer las calles, escoltada por la Policía Nacional y acompañada por bandas, comunidades, grupos parroquiales y los colegios franciscanos.
"Caminar junto a la Virgen fue un momento honorable y de mucha gratitud", expresó un estudiante.
Otro devoto resumió el sentimiento común: "Cuando hay amor y fe a la Virgen, todo se consigue".
Una voz de esperanza
Mons. Basilio Mamani recordó que la Virgen "nos enseña a descubrir las bondades de Dios y a construir una Bolivia donde todos seamos hermanos".
Con pañuelos blancos, cantos y oraciones, el pueblo renovó su devoción y gratitud.
El compromiso continúa
El Centenario no se queda en el recuerdo. Es un llamado a seguir caminando con María, manteniendo viva la fe y la esperanza.
"Nuestra Morenita sigue siendo faro de unidad para Bolivia y el mundo", afirmó el rector de la Basílica.
















